
La oración es una de las columnas de la Iglesia y va siempre unida con alabanza, acción de gracias y humildad.
Creemos que para recibir lo que pedimos es necesario:
Pedir lo que conviene – el Espíritu Santo sabe lo que necesitamos y nos lo hace saber, para que podamos pedir sabiamente. Romanos 8.26 (LBLA) Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles;
Creer que Dios lo puede hacer.
Creerle a Dios, y que es su voluntad dárnoslo – El Padre sabe dar buenas dadivas a los que en El creen y le buscan. Mateo 7.11 (LBLA) Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?
Ver lo prometido por Dios – Dios muestra a sus hijos la promesa hecha realidad en lo celestial para que la traigamos en medio nuestro. Hebreos 11.1 (LBLA) Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Clamar a Dios para que no haya impedimento.
Jeremías 33.3 (LBLA) "Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas
grandes e inaccesibles, que tú no conoces."
Oración e Intercesión
He aquí, vienen días--declara el SEÑOR-- en que levantaré
a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y
practicará el derecho y la justicia en la tierra.
En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y este es su nombre por
el cual será llamado: "El SEÑOR, justicia nuestra." Jeremías
23.5-6
